Quizá las inventaron los romanos, pero cobraron auge en la Europa del siglo XIV cuando había abundantes plagas de ratones; las pusieron en uso los prestamistas para evitar que los roedores royeran los pagarés de sus clientes. A partir de entonces surgió una amplia variedad.
Entre las más peculiares pueden mencionarse la que lo aplastaba, la que le echaba un lazo al cuello para ahorcarlo y la "trampa inglesa", en cuya estructura interna se le enredaban las patas. En el siglo XX aparecieron los medios de control químico; sin embargo, algunos ratones se han vuelto resistentes al veneno y las trampas vuelven a estar de moda.
Entre las más peculiares pueden mencionarse la que lo aplastaba, la que le echaba un lazo al cuello para ahorcarlo y la "trampa inglesa", en cuya estructura interna se le enredaban las patas. En el siglo XX aparecieron los medios de control químico; sin embargo, algunos ratones se han vuelto resistentes al veneno y las trampas vuelven a estar de moda.
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